Se puede entender que, cuando una persona tiene una cierta relevancia pública y poca disponibilidad de tiempo, delegue la gestión de su presencia en las redes sociales en manos de profesionales del sector.
Esto es incluso aconsejable en muchos casos porque que alguien sea famoso no significa que sepa escribir correctamente y mucho menos que esté entrenado para responder de forma airosa a las críticas negativas que de forma directa pueden hacerle los usuarios en este escenario 2.0. La mayoría de personas famosas no saben actuar ante una crisis en Internet y cuando se enfrentan a la misma ésta suele deteriorar considerablemente su reputación digital.
Ahora bien, lo correcto es que, cuando no se encarga uno mismo de la gestión de su perfil persona en las redes sociales lo haga constar y explique que se la llevan personas de su equipo. Se puede hacer de modo abierto, como es muy habitual en el mundo anglosajón, o bien ir diciéndolo nada más alguien entre en contacto de forma personal con el titular de un perfil o cuenta en una red social. De esta forma se trabaja con honestidad y se evitan frustraciones y equívocos innecesarios.
Los párrafos anteriores me los ha inspirado la historia que me contó hace poco un amigo. Se trata de un colega con una amplia experiencia y currículum en el sector TIC. Él tenía de contacto en Facebook a otro usuario que es un alto cargo público en una comunidad autónoma. Aunque nunca compartieron ideología política eran amigos desde hace muchos años. Su amistad comenzó antes de que el político decidiera comenzar a hacer carrera en ese terreno.
Hace unos meses, coincidiendo con la crisis imagen que está viviendo el Partido Político en cuestión como consecuencia de los numerosos escándalos de corrupción y vicios que asolan el panorama político actual, el político amigo de mi amigo empezó a subir fotos a su muro de Facebook. Sólo fotos tendenciosas sin ningún texto ni comentario alguno que aportaran valor a los que pudieran verlas. Es decir, propaganda visual pura y dura que no obstante e inmediatamente se llenaba de sospechosos “Me gusta” y comentarios halagadores. En un intento de ser constructivo y ofrecer su colaboración desinteresada mi amigo se molestó en ponerse en contacto con el político para decirle que esa postura le restaba credibilidad, que era una estrategia equivocada y que no estaba sacando partido a las redes sociales cuando de allí podría obtener muchas ideas para la mejora de su gestión. El político se limitó a darle las gracias, hablaron de otras cosas y ahí quedó la cosa.
Sin embargo, unos días atrás mi amigo hizo algunos comentarios en donde aportaba un punto de vista diferente al que se exponía en la publicación del político y, al ir a comprobar días después el estado de la discusión que él pensaba que se había abierto, se dio cuenta de que los habían borrado. Al afectado (mi amigo) le sentó bastante mal porque en ningún momento había sido incorrecto u ofensivo, sencillamente había discrepado educadamente y había argumentado su punto de vista. Le envió un mensaje al político pidiéndole una explicación. Como toda respuesta le dijeron que le estaban ayudando a llevar el tema de las redes sociales y le pedían disculpas. Algo que le dio a entender a mi amigo dos cosas: por una parte que no le había respondido el político personalmente porque sabe que no es esa su forma de expresarse y, por otra parte, quien fuera que respondió no le desmentía que borrarán comentarios incómodos.
Ante lo cual, mi amigo ha decidido volver a poner el mismo comentario y hacer un seguimiento de cerca del mismo, además de cancelar la suscripción al Facebook del político en cuestión. En este caso que nos ocupa se han cometido los siguientes errores:
1.-Borrar comentarios incómodos. Jamás hay que borrar comentarios educados aunque nos molesten. Esos comentarios dan credibilidad a los positivos. Además, cada crítica es una oportunidad de mejorar.
2.-Dejar creer a un amigo que el perfil lo llevas tu cuando te lo gestionan otros con el riesgo de que ese amigo te pueda enviar un mensaje interno contándote cualquier intimidad que pasaría a ser del conocimiento de alguien a quien no conoce de nada.
3.-Continuar traicionando la confianza del amigo no dejando claro quién es exactamente quien responde los mensajes privados de Facebook.
4.-No admitir el error y restaurar los comentarios borrados.
A modo de conclusión me gustaría comentar que si de tan mala manera le gestionan la presencia en las redes sociales al político amigo de mi amigo, que se vaya preparando cuando tenga una crisis de verdad. Estoy segura que no sólo no sabrá salir de la misma, sino que acabará cargándose la reputación digital que a todas luces no se está sabiendo construir.







Meetmeals, una red social de encuentros gastronómicos
Basándose en el éxito de una red social como Airbnb de intercambio de alojamientos entre particulares (huéspedes o alojadores) que funciona de maravilla en todo el mundo, han comenzado a surgir otras redes sociales que ofrecen experiencias complementarias a la anterior. De entre las anteriores podríamos destacar Meetmeals una iniciativa que lidera Jaime Pelegri. El proyecto ha sido desarrollado por una startup que tiene a parte de su equipo en San Francisco (Estados Unidos) y a otra parte en Valencia (España). Además esta empresa que está siendo participada e impulsada por Plug and Play Spain.
En Meetmeals los usuarios que se den de alta podrán ser comensales o chefs o incluso ambas cosas dependiendo de la ocasión, tal y comos sucede también en Airbnb. Meetmeals es una plataforma creada para favorecer los encuentros gastronómicos sociales donde los comensales pueden comer de forma diferente a la oferta comercial habitual que exista en una determinada localidad mientras conocen a gente nueva y a un precio muy asequible. En esta red social los usuarios también pueden cocinar para otros y de paso obtener unos ingresos extra.
Tiene desde el principio vocación de internacionalidad y de lo que se trata es de que se apunten muchos chefs y muchos comensales de todo el mundo y compartan sus diferentes experiencias con otras personas que formen parte de esta red. Como ocurre en otras redes de intercambios entre particulares las referencias de unos y otros son esenciales. De esta forma los usuarios podrán tendrán referencias de buenos chefs que organicen eventos gastronómicos exitosos. También los chefs, antes de admitir a un comensal, podrán saber si es alguien amable y divertido y, en definitiva, un buen compañero de mesa.
En este momento y para hacer las últimas las pruebas necesitan a 25 chefs de Valencia o alrededores. Buscan a personas a las que les guste cocinar y se les de bien y, por supuesto, no es necesario que sean profesionales, aunque éstos últimos también son muy bienvenidos. Cada chef que se de alta en el sistema debe determinar cuando tendrá lugar el evento gastronómico que cree, dónde será (puede desarrollarse en su domicilio particular o cualquier otro espacio), el menú detallado, el precio y las condiciones de admisión. Una vez localicen a los chefs, amateurs o profesionales, que se quieran involucrar en el proyecto, es decir, que organicen con su ayuda 25 Meetmeals en Valencia para poder testear el producto, pasarán a otras ciudades españolas.
Disponen de una página de acceso en la que los interesados se puedan registrar. Una vez registrados, Jaime Pelegri, se pondrá en contacto con ellos personalmente para contarles de qué va el proyecto e incluso anuncia una cita colectiva con ellos para explicarles más detalladamente todo el proceso y sobre todo escuchar las sugerencias que los amantes de la buena mesa puedan hacerle.
Sólo me resta añadir que yo he visto alguno de los menús que ofrecen los primeros chefs inscritos y el nivel es muy alto y apetecible